Rincon Pastoral

Todos los martes a las 4:00 PM. Acompáñanos y recibe una palabra de edificación en cada transmisión.

Hebreos 12:11 (LBLA)
“Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia.”

Para todos aquellos que ya están siendo ejercitados por medio de pruebas como enfermedades, aflicciones o la larga espera, Dios te dice en Jeremías 33:14–17 (LBLA):

“He aquí, vienen días —declara el Señor— en que cumpliré la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar de David un Renuevo justo, y Él hará juicio y justicia en la tierra. En aquellos días estará a salvo Judá, y Jerusalén morará segura; y este es el nombre con el cual será llamada: ‘El Señor, justicia nuestra’. Porque así dice el Señor: Nunca le faltará a David quien se siente sobre el trono de la casa de Israel.”

Dios el Padre dio al rey David un Renuevo, a quien sentó en su trono, cumpliendo así la promesa que le había hecho.

Ahora bien, para ti y para mí, ese “renuevo” puede representar el cambio que producen las pruebas en nosotros. Estas pueden ser enfermedades, situaciones económicas, problemas matrimoniales o la larga espera por lo prometido.

Para poder caminar esta vida de fe en Cristo Jesús, es necesario que se produzca un cambio en nuestra actitud. Por eso, Dios permite la aflicción, la cual despierta en nosotros una nueva visión conforme a su propósito.

Así que las pruebas no son malas, sino que tienen un propósito: producir en nosotros frutos de justicia.

Filipenses 3:13–14 (LBLA)
“Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”